El Comité de Protección del Medio Marino (MEPC, por sus siglas en inglés) de la Organización Marítima Internacional ha desbloqueado la ratificación del convenio de gestión de Agua de Lastre de los Buques (BWM).

Durante la 67ª reunión del organismo, el Comité acordó varios puntos:

  • Revisar las directrices de aprobación de los sistemas de gestión de aguas de lastre, así como hacer más fiables los procedimientos. El objetivo es dotar de una mayor confianza a los armadores para poder adquirir e instalar un sistema que cumpla con las directrices.
  • No penalizar a los armadores que ya hayan instalado equipos atendiendo a las directrices actuales.
  • Además, se discutieron nuevas directrices para los inspectores de Port State Control, que tendrán que tener motivos fundados para analizar una muestra del agua de lastre antes de detener o multar a un buque.

Tras estas medidas, el convenio BWM contará con el apoyo del ICS. Precisamente, su secretario general, Peter Hinchliffle, afirmó: “Estamos muy contentos de que los Estados miembro hayan reconocido las preocupaciones del sector naviero y accedido a la revisión de las directrices para conseguir una tecnología más robusta”. Y prosiguió: “Aunque aún faltan algunos detalles por concretar en la reunión que el MEPC celebrará en abril de 2015, el acuerdo alcanzado en esta reunión va a fomentar la confianza en el convenio entre los armadores y los Estados miembro de la OMI”.

Como ya explicábamos en una anterior entrada de nuestro blog, las aguas de lastre (en inglés ballast water) son algo esencial para cualquier operación de transporte segura y eficiente. De esta forma, y teniendo en cuenta que la capacidad necesaria de aguas de lastre es proporcional al tamaño del buque y sus condiciones de carga, estamos hablando de que pueden transportarse desde unos centenares de litros hasta 100 mil toneladas.