Ante el alto número de incidentes y el creciente nivel de violencia generados por la piratería en el Golfo de Guinea durante el primer semestre de 2013, la ONU dice sentirse “profundamente preocupada” por estos hechos que afectan a la navegación internacional y, en consecuencia, a la seguridad regional y a su desarrollo económico.

Por esta razón,  el Consejo de Seguridad valora muy positivamente la aprobación por parte de líderes regionales de un Código de Conducta sobre seguridad y protección marítimas que pretende abrir el camino a un instrumento jurídicamente vinculante.

Así, este órgano ha pedido a todos los Estados de la región que, de forma inminente, suscriban y apliquen este Código sobre la prevención y represión de la piratería, el asalto a mano armada y las actividades marítimas ilegales en Africa occidental y central.

En definitiva, la ONU insta a que se clarifique y endurezca la normativa de forma que la piratería y sus autores sean efectivamente perseguidos, detenidos, juzgados y, en su caso, encarcelados.

Además de apelar al derecho internacional, de forma complementaria, el Consejo de Seguridad solicita a los países de la región que  adopten medidas nacionales para combatir estos ataques, con una legislación que tipifique el delito y criminalice, persiga y enjuicie a los autores capturados en el mar.

Junto a los principales sospechosos, la ONU pide que se investigue y enjuicie a cualquier persona que incite o facilite de forma intencionada este tipo de delitos, incluyendo las redes criminales que ilícitamente planifican, financian o se benefician de la piratería. Para ello, no duda en solicitar del sector privado colaboración en cuanto a la aportación de pruebas o información.

Este órgano destaca, también, la importancia de reforzar la cooperación entre los países y las organizaciones que operan en la región para desarrollar una estrategia global en la lucha contra esta amenaza, y recomienda trabajar en un enfoque integral del problema ya que junto a la piratería convive una delincuencia transnacional organizada con una serie de actividades delictivas relacionadas como el tráfico de drogas.

Por esta razón, los miembros del Consejo acogen con satisfacción la decisión de establecer un centro de coordinación interregional, con sede en Camerún, que será responsable de coordinar la implementación de la estrategia regional para la seguridad y la protección marítimas establecida en el Código de Conducta.

De esta forma, se aplicarían mecanismos transregionales extensibles a todo el Golfo de Guinea, una tarea en la que también participa la International Maritime Organization (IMO).