Un 6 de octubre de 1914 nacía en Noruega, Thor Heyerdahl, el biólogo aventurero conocido por la expedición Kon-Tiki.

Como antecedente, este investigador noruego viajó a las islas del Pacífico con intención de estudiar los animales. Sin embargo, pronto empezó a interesarse por su gente y su cultura. Las canciones e historias que los nativos narraban sobre sus antepasados contaban que sus abuelos habían venido del lejano Este a través del océano, desde América.

Así, el científico convivió con los polinesios durante mucho tiempo y estudió varias civilizaciones sudamericanas, comprobando que las culturas de ambos pueblos coincidían en cuestiones como los métodos de cultivo, los conocimientos astronómicos o la forma de organizarse social y religiosa.

Su investigación se centraba en una historia concreta, según se relata en el libro “Sobre Iberoamérica”, de Suárez y Pico de Coaña: un grupo de hombres había llegado a las islas dirigido por un jefe semidivino. Procedían del Este y enseñaron a los nativos nuevas formas de vida. Su líder se llamaba Tiki. Pero Heyerdahl descubrió también que los indígenas americanos narraban otra historia parecida. Ellos habían tenido un caudillo que había convertido a su pueblo en una civilización sólida pero que fue derrotada tras una cruel guerra; su líder, llamado Kon-Tiki, reunió al resto de sus hombres y escapó por mar hacia el Oeste, en busca de un lugar seguro.

Es en 1947 cuando Thor Heyerdahl decide navegar por el océano Pacífico a bordo de una balsa construida con troncos y otras materias primas autóctonas. Junto a otros 5 tripulantes, el investigador iniciaba la expedición Kon-Tik, un viaje desde Perú con destino a la Polinesia.

Su objetivo, por tanto, demostrar que los que primero poblaron las islas fueron nativos americanos en el periodo precolombino y no los colonos europeos, tal y como se sostenía entre la comunidad científica de aquel momento.

La expedición Kon-Tiki empleó ciento y un días para recorrer las 5.000 millas que separan Perú de la primera isla de Polinesia. Como única tecnología, una radio. Y es que se trataba de reproducir de la manera más fidedigna posible el viaje emprendido siglos atrás por los nativos de la costa pacífica.

Tras la expedición que le haría famoso, Thor Heyerdahl siguió con sus proyectos históricos y arqueológicos, siempre guiado por su espíritu aventurero. Junto con el antropólogo mexicano Santiago Genovés construyó los botes Ra y Ra II para demostrar que los antiguos egipcios podrían haberse comunicado con América. El 17 de mayo de 1970 se propuso navegar desde Marruecos en el bote de papiro Ra II a través del océano Atlántico.

Y su siguiente bote Tigris fue creado para demostrar que la cultura del valle del Indo, en Pakistán, habría podido conectarse con la de Mesopotamia.