El comercio marítimo español creció un 4,2% en 2012, hasta 315,4 millones de toneladas, incluyendo exportaciones, importaciones y cabotaje.

Las cifras de movimiento portuario de carga en contenedores en régimen de tránsito internacional, aumentó también un 7,2% durante el año pasado, hasta 48,8 millones de toneladas, según datos de la Asociación de Navieros Españoles (Anave).

En cuanto a la flota mercante de pabellón español, los datos indican que se ha producido una disminución en 12 buques, 5 de ellos durante este año, de manera que, actualmente, cuenta con 131 unidades.

El pasado año, las exportaciones repuntaron un 17,2%, al sumar 87,2 millones de toneladas, en tanto que las importaciones se mantuvieron en un nivel similar al de 2011, con un incremento del 0,4%, hasta 189,3 millones de toneladas. Las importaciones supusieron el 68,5% del comercio exterior y las exportaciones el 31,5%. Como ya ocurrió en 2011, la debilidad de la demanda interna ha obligado a los productores españoles a buscar mercados en el exterior.

Como consecuencia, en los últimos 5 años las exportaciones marítimas han aumentado un 42,6%, mientras que las importaciones y el cabotaje se han situado en niveles de los años 2001-2002.

De los 136 buques de la flota mercante de transporte de pabellón español inscrita en el Registro Especial de Canarias (REC) en 2012, los armadores españoles operaban 132, y los extranjeros, 4 unidades, las mismas que un año antes. A ello se suman los 83 unidades inscritas bajo pabellones extranjeros, con las que las empresas navieras españolas controlan un total de 215 buques, 14 menos que el año anterior.

En cuanto al mercado mundial, en 2012 el balance entre oferta y demanda de transporte marítimo siguió deteriorándose, aumentando el excedente de oferta en los principales segmentos de flota. La demanda de transporte aumentó un 4%, alcanzando un récord de 9.468 millones de toneladas de mercancías transportadas por mar, pero la capacidad se incrementó un 6%, es decir, un 50% más que la demanda.

Los fletes siguieron en niveles muy deprimidos, incluso en algunos tráficos por debajo de los costes operativos, por lo que «es esencial evitar que algunos países puedan relajar sus condiciones de crédito para incentivar la contratación de nuevos buques», de acuerdo con la patronal.

Como consecuencia de los bajísimos niveles de fletes y las restricciones crediticias, hubo pocos encargos de buques nuevos en 2012. En concreto, y tras el descenso de los nuevos contratos del 52,9% registrado en 2011, el pasado año la contratación se redujo de nuevo en casi un 30%. Este nivel de encargos, que ronda el 50% de la capacidad de construcción de los astilleros, reduce los tiempos medios de entrega de los buques y, en consecuencia, presiona a la baja los precios de las nuevas construcciones.

Se estima que en 2012 los armadores invirtieron unos 30.000 millones de dólares en buques de nueva construcción frente a los 50.000 millones de dólares del año anterior.

Fuente: Expansión